23 años sin el cine Fraga, la joya de Vigo encerrada bajo llave

meira paz VIGO / LA VOZ

VIGO

El 27 de marzo de 1948 se inauguró una «mansión del arte» con la proyección de «Botón de ancla», del productor local Cesáreo González

20 feb 2024 . Actualizado a las 00:56 h.

Isaac Fraga Penedo fue un exhibidor cinematográfico pionero. Llegó a tener salas repartidas por varias ciudades gallegas y españolas, e hizo sus pinitos como productor. A él se debe la proyección de la primera película de ficción sonora en Galicia, El loco cantor. Fue en el antiguo y añorado Tamberlick de Vigo, en 1930. En agosto de 1941 quiso crear en esta ciudad la joya de la corona de su empresa y entregó al Ayuntamiento un proyecto del arquitecto Luis Gutiérrez Soto, muy vinculado al franquismo (antes se lo había encargado a Jenaro de la Fuente, pero no prosperó). Fue el primer paso en serio de una obra que aún sufriría bastantes cambios y tardaría en materializarse.

El 27 de marzo de 1948 se inauguró el cine Fraga con la proyección de Botón de ancla, de Suevia Films, la célebre productora del vigués Cesáreo González. Aquel Howard Hughes patrio, fabricante de todo un star system con Lola Flores, Marisol o Jorge Mistral (precisamente protagonista de aquella película que contaba la historia de tres compañeros de la Escuela Naval de Marín), hacía ondear la bandera de Vigo en todos los carteles de sus filmes y, al inicio de estos, mostraba con orgullo imágenes de la la ciudad y de la ría. Por supuesto, no se perdió el evento y acompañó a su amigo Fraga.

La prensa local se deshizo en elogios hacia la sala de espectáculos, que llegó a ser bautizada como «una mansión del arte». El teatro tenía 1.758 butacas, un local para fiestas (¡cuántas generaciones pasaron por el Nova Olimpia!), un centro de exposiciones y una cafetería. El edificio de estilo regionalista lució en todo su esplendor, con su característico pórtico de entrada en una esquina de la calle Uruguay, hasta el misterioso incendio que casi lo destruye por completo en 1988. Fue rehabilitado y se crearon pequeñas salas anexas (el Fraga 2 y el Fraga 3) a modo de multicines. Pero aquel negocio ya estaba tocando a su fin en todas partes con la proliferación de videoclubes y televisiones privadas. El 28 de junio del 2001 se despidió con la proyección de Lara Croft, protagonizada por Angelina Jolie.

Y entonces pasó a manos de Caixa Galicia, que lo compró por cerca de 1.300 millones de pesetas (7,8 millones de euros) para convertirlo en la imagen de su obra social en la ciudad, con la intención de competir de tú a tú con el Teatro García Barbón que explotaba Caixanova. La posterior fusión de ambas cajas y la crisis dio al traste con el sueño de una nueva vida para el Fraga. Demasiados inmuebles para una sola entidad financiera. La rehabilitación encargada al arquitecto César Portela quedó inacabada. La puerta se cerró y la joya quedó guardada bajo llave. Por el camino quedaban miles de películas, conciertos y espectáculos que forman parte de la memoria sentimental de unas cuantas generaciones de vigueses.

Banesco (rebautizada como Abanca) se hizo con NCG Banco en el 2013 y, desde entonces, el financiero Juan Carlos Escotet ha estado buscando un destino para el Fraga que nunca llegó, pese a hablarse de su reconversión en casino, pinacoteca, sede del Celta... «Me avergüenza un poco no tener solución», se sinceró el banquero en octubre del 2023. Alfonso Rueda, presidente de la Xunta y candidato a la reelección por el PP, anunció el pasado lunes su intención de comprarlo y crear un gran centro cultural. Pero esa es otra historia, y se empezará a escribirse en función de los votos esta noche.