La sombra más alargada

Pedro Armas
Pedro Armas A MEDIA VOZ

OPINIÓN

SANDRA ALONSO

08 ene 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuando murió Franco, se decía que dejaba todo atado, pero la Transición desató más de lo previsto. El que dejó todo atado y bien atado fue Fraga. Por ejemplo, completó la ley electoral gallega con el fin de beneficiar siempre a los mismos, aprovechando las cuatro circunscripciones provinciales y subiendo del 3 % al 5 % el mínimo para tener representación. Intuyó que el voto urbano acabaría complicando las cosas cuando llegasen tiempos de líderes poco o nada carismáticos. Era un visionario, como demuestran las encuestas sobre las próximas elecciones.

Tomemos los porcentajes de voto que la encuesta de Sondaxe otorga a los partidos con posibilidad de representación: el PP 44 %, BNG 27 %, PSOE 19 %, Sumar 5 %. Admitamos una abstención probable del 45 % y unos 15.000 votos nulos. Si Galicia fuese circunscripción única, los 75 diputados se repartirían así: PP 35, BNG 21, PSOE 15, Sumar 4. La izquierda sería mayoritaria y habría un gobierno tripartito en la Xunta. Por si acaso, la ley electoral, antes que nada, deja repartidos 40 diputados, 10 por provincia, y solo los otros 35 dependen del censo demográfico. Siendo así, la misma encuesta prevé el reparto siguiente: PP 39, BNG 20, PSOE 15, Sumar 1. El PP conservaría la mayoría absoluta, el BNG tendría uno menos, el PSOE mantendría los mismos y Sumar metería uno solo. Galicia continuaría gobernada por un partido único, sin opciones para partidos pequeños o nuevos.

Los populares hablan a menudo de una Galicia única, pero evitan hablar de una circunscripción única. Si en Santiago hay un único Parlamento, ¿por qué no escoger a los parlamentarios en una única circunscripción? Se excusan diciendo que la ley D'Hondt favorecería aún más a los partidos mayoritarios y que los gallegos del interior estarían poco representados; si bien bastaría con que los partidos incluyesen en sus listas suficientes candidatos de tierra adentro. Se supone que la proporcionalidad garantiza más representación democrática. Una circunscripción ajustada a la población daría lugar a un Parlamento más representativo de la soberanía popular. Con una circunscripción autonómica única e idéntico peso de cada voto, la cámara sería más proporcional. Con cuatro circunscripciones provinciales y primando en exceso las menos pobladas, Lugo y Ourense, no hay proporción, sino desproporción. Hablan de la larga sombra de Feijoo sobre Rueda, pero la sombra de Fraga sí que es alargada.