El socialismo pide en las calles y en Ferraz que Sánchez siga al frente del Gobierno

Mercedes Lodeiro REDACCIÓN / LA VOZ

ESPAÑA

EVA ERCOLANESE | EUROPAPRESS

Montero acusa a las derechas de la «máquina del fango», y Page se brinda a combatir las calumnias

28 abr 2024 . Actualizado a las 10:43 h.

Nubarrones sobre Madrid y en el PSOE. ¿Homenaje sin homenajeado? ¿Despedida? ¿Un gran acto de apoyo incondicional a alguien ausente o un gran mitin? Se sabrá el lunes. «Pedro, quédate». «No estás solo», «No pasarán», fueron los cánticos más entonados por militantes y simpatizantes socialistas que acudieron ayer a la concentración frente a la sede nacional del partido para dar ánimos al presidente del Gobierno y convencerlo de que continúe en el cargo. Pegatinas y camisetas de «Claro que vale la pena», respondían a la pregunta que en su misiva a los españoles lanzó Sánchez el miércoles al denunciar una campaña «de acoso y derribo» contra él y su familia.

Ministros, presidentes autonómicos, secretarios generales. Eran 12.500 personas, según la Delegación del Gobierno, las que, pese a la lluvia, acudieron a Ferraz coincidiendo con la reunión del comité federal del PSOE para aprobar la lista a las elecciones europeas del 9 de junio. Un cónclave que habitualmente se celebra a puerta cerrada y que ayer fue retransmitido a través de pantallas situadas en la calle Ferraz.

El partido, en shock desde el miércoles, cerró filas con su secretario general, quien el lunes dirá si se va o se queda. Miles de personas se desplazaron a Madrid desde todas las comunidades. Los más madrugadores fueron los gallegos. Impertérritos ante la lluvia. Algunos comentaron que había «lista de espera» para viajar y que salieron en la noche del viernes. Pero los había de todas las federaciones. Y para todos, poco después salió el sol. También hubo concentraciones en otras localidades como Oviedo, Palma y Santiago, aunque menores. 

Montero: «Pedro, quédate»

Abrió la intervención oficial la vicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero, quien mostró su apoyo al jefe del Ejecutivo y a su mujer. La también vicesecretaria general del PSOE exclamó con vehemencia: «Pedro, quédate». Y se empleó a fondo en defender a Sánchez. «No hay derecho» a que los familiares de los políticos «sean víctimas de esta máquina del fango», de la que acusó a la derecha y la ultraderecha. Si el líder socialista dimite es ella la que asumirá la presidencia del Gobierno en funciones. Sánchez permanece en silencio desde el miércoles, lo que no presagia nada bueno para sus compañeros. Y más porque su hiperliderazgo eclipsó a cualquier otro.

«No puedes entregar al PP lo que persigue», lanzó el ministro de Transportes, Óscar Puente. «No puedes rendirte», insistió en una emotiva intervención en la que apeló a la memoria de su abuelo encarcelado en el franquismo. Pero también hubo palabras de afecto, entre otros, de Salvador Illa, Adrián Barbón, María Chivite y el vasco Eneko Andueza. Piensa Pedro, dijo este, «en todos esos socialistas que perecieron en las cunetas», y «en esos que teníamos que mirar debajo de los coches». «Siempre que aguantamos, ganamos», le arengó.

«Nos pueden llamar perros porque somos fieles y leales», espetó la ministra Ribera. También el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, muy crítico con las negociaciones con el independentismo catalán, se puso a disposición de Sánchez para combatir las «calumnias» y pronunció unas palabras conmovedoras. «No es por una querella falsa por lo que estamos aquí, porque eso no puede tumbar a un socialista. Estamos aquí porque nuestro presidente del Gobierno ha mostrado dolor. Y a este partido no le van a quitar la moral, y menos los que no tienen ninguna», reivindicó.

Tras esta intervención, la novena de la veintena que estaban programadas, no hubo más. El secretario de organización, Santos Cerdán, —el conseguidor del voto de Puigdemont a la investidura—, tomó la palabra y pidió a todos que salieran a «abrazarse» con la militancia. Y lo hicieron.

Entonces surgió la estrella Montero, quien se dio un baño de masas. Mientras Puente y Bolaños y otros sollozaban ante los militantes, ella actuó de animadora de la fiesta socialista. Repartió besos y abrazos entre gritos de «¡fuerza, fuerza!» con el sonido de fondo de «Quédate» de Quevedo y BZRP, y «Pedro, Pedro», de Raffaella Carrà. Después de tres horas, todos se fueron más animados de lo que llegaron, pero con la misma incertidumbre.

«España no tiene un problema, lo tiene Sánchez», dice Feijoo, mientras Junts pide un pacto histórico con Cataluña 

El líder del PP, Alberto Núñez Feijoo, acusó ayer a Pedro Sánchez de «trasladar al conjunto de los españoles sus problemas». «Si Sánchez tiene problemas personales o judiciales, que los resuelva, pero que no se los impute a la ciudadanía», lanzó durante un mitin en la localidad tarraconense de Tortosa. «No podemos estar pendientes de los problemas del señor Sánchez. Es el señor Sánchez el que tiene que estar pendiente de los desvelos de los ciudadanos», reflexionó durante la visita a una empresa aceitera, antes de pedirles a los españoles «que no se dejen engañar».

Feijoo invitó a Sánchez a dejar el cargo y lo acusó de haber mostrado un «tic autoritario» que en España no se había visto «desde Franco». E insistió en que los españoles tampoco pueden estar pendientes de los problemas del expresidente de la Generalitat y candidato de Junts, Carles Puigdemont: «Uno amenaza con volver y otro amenaza con irse».

Precisamente, Puigdemont volvió ayer a lanzar un órdago al presidente con una de cal y otra de arena, diciendo que apoya que siga en el cargo, pero que para ello tendrá que estar dispuesto a lograr un «acuerdo histórico» con Cataluña.

En una entrevista de Europa Press, afirmó: «Si está dispuesto a llegar a un acuerdo histórico con Cataluña, me interesa que siga. Pero se llame Pedro Sánchez o se llame como se llame». También lo convidó a que presente una cuestión de confianza para que los grupos parlamentarios se pronuncien, aunque rehusó expresar si Junts lo apoyaría. Tiempo al tiempo, vino a decir, porque, apuntó, quiere aprovechar para arrancar algo positivo para Cataluña.

El candidato de ERC a la Generalitat, Pere Aragonès, propuso una «alianza antifascista» para dar una «respuesta colectiva», y no individual a ese tipo de prácticas políticas. Mientras, la líder del PP madrileño, Isabel Díaz Ayuso, ironizó con las alusiones de Sánchez al «amor» por su esposa: «Del ‘no pactaré con Bildu', ‘jamás amnistiaré a los corruptos independentistas', llega ‘esto lo hago por amor'. Así que ya sabemos que esto por amor, amor, no es»