Roglic desata su ambición en la etapa alavesa

J. Gómez Peña COLPISA

DEPORTES

Javier Lizón | EFE

El esloveno gana en Laguardia por delante de Pedersen y el recuperado Enric Mas, y ya es líder de la Vuelta camino de la jornada de Bilbao.

23 ago 2022 . Actualizado a las 19:25 h.

La ambición es incurable. En Laguardia, pueblo alavés empaquetado en papel de regalo, Primoz Roglic dejó claro que es un coleccionista de Vueltas. Tiene tres y quiere cuatro. Coronó Herrera por delante de Alaphilippe y luego, en el repecho de Laguardia, batió a otro campeón del mundo, Pedersen. «No lo esperaba», dijo con picardía. Sonreía. En cuatro días de carrera el esloveno ha disipado las dudas sobre su estado de forma tras la caída y la vértebra tocada que le echaron del Tour. Roglic está. Y también está otro de los maltratados en la Grande Boucle, Enric Mas. El balear, asustado en los descensos de Francia, no se arrugó en el vértigo de Herrera. «He aprobado el test», repetía feliz en la meta como acostumbrado al psicoanálisis. Vuelve a disfrutar de su deporte. Los caídos del Tour brotan en la etapa alavesa de la Vuelta. Con fuerza. Como ajenos a la sequía que dora el bello paisaje alavés. Listos para vendimiar.

El decorado puso a cada uno en su lugar.

Diseñada por Joseba Beloki, era una etapa más dura de lo que anunciaba el perfil. El ritmo y el calor aumentaron la exigencia. Y la breve cuesta de Laguardia que deja abajo el ejército de viñedos hizo la poda: con Roglic llegaron Mas, Sivakov, O'Connor, Evenepoel, Kelderman y Hindley, el ganador del Giro. A 7 segundos, estirando el cuello de goma, aparecieron Yates, Carlos Rodríguez, Carapaz, Landa, Carthy, Almeida, López, Valverde y Ayuso, que sufrió al límite en Herrera. Es de los que no se rinden. Campeón futuro.

Con las bonificaciones de Herrera y Laguardia, Roglic se convierte en el cuarto corredor del Jumbo que es líder en cuatro días de carrera. «Era el plan», declaró. Y no parecía decirlo en broma. Ya le saca 33 segundos a Carapaz y Carlos Rodríguez. Yates está a 51 y Mas, a 52. Almeida, a 53. Hindley cede 54 y Landa, un minuto y 2 segundos. La etapa alavesa da paso a la jornada que sale de Irún y acaba en Bilbao tras subir dos veces el Vivero. «Puede ser parecida a la de Laguardia. Llegará un grupo reducido», prevé Landa, que se sigue tapando a la espera de que alguna cuesta de mayor entidad cate de verdad cómo están sus aún tiernas piernas.

Silencio por los ciclistas atropellados

La etapa comenzó en silencio. Un minuto en memoria de los cicloturistas muertos en incidentes de tráfico. Todos los ciclistas son supervivientes de algún accidente. Viven en la carretera. Un minuto de recuerdo para las víctimas, como los dos aficionados que fallecieron el domingo en Barcelona atropellados por un conductor que saltó al carril contrario. Un minuto para pensar. Allí estaba Alejandro Valverde, que en junio fue arrollado por un automovilista. También en silencio, el italiano Alessandro De Marchi pensaba en la caída durante el Giro 2021 que le rompió una clavícula, seis costillas y dos vértebras. A los ciclistas se les podría convalidar la asignatura de anatomía. La han aprendido a golpes.

Tras el silencio, De Marchi inició la traca camino de Laguardia. Lutsenko se le pegó primero. Y pronto aparecieron otros cuatro: James Shaw, Jarras Drizners, Joan Bou y Ander Okamika, que era triatleta hasta que la pandemia borró el calendario de ese deporte y que es de Lekeitio, de la carretera donde en el 2018 se empotró contra un vehículo que circulaba en contra. Se destrozó el rostro. Tuvieron que trasladarle en helicóptero al hospital de Cruces. De eso sabe Bou, valenciano del Euskaltel-Euskadi. También en el 2018 se fue contra un guardarraíl en el Giro de Sicilia. La cuchilla le tajó una pierna como si fuera un solomillo. «La tenía abierta como un libro. Se veía la piel, la grasa, el músculo y el hueso». Escalofriante. Cerró el corte con las manos y aguardó a la ambulancia. Con esa cicatriz pedaleó por la primera etapa vasca de esta Vuelta con la bandera del Euskaltel.

«Euskadi es la tierra del ciclismo», subrayó en la salida de Vitoria Javier Guillén, director de la carrera. Se comprobó, por ejemplo, en la subida a Opakua. Aplausos a todos los ciclistas. La guinda la puso Bou al cruzar primero la cima y vestirse de rey de la montaña. La fuga manejaba tres minutos de renta. Poco para el quebrado terreno por Maestu y Bernedo camino del otro puerto del día, Herrera por Peñacerrada.

El Bora no soltó el acelerador. Barrió la fuga y luego se quedó sin fuelle en los toboganes de la sierra de Toloño. Ahí comenzó la cosecha de bonificaciones de Roglic. Tres segundos en Herrera y 10 en Laguardia. Ya va llenando la cesta de uvas. Quiere ponerle su nombre a otra añada, la cuarta. La meta de Bilbao y el festival de público del Vivero le esperan. A él y a sus rivales, los que aún quieren picarle el vino. Los que ya saben quién es el favorito. El de siempre desde el 2019.