«A Coruña es un "coitus interruptus" para la biografía de Picasso, sin ella nunca estará completa»

Xosé Vázquez Gago
Xosé Gago A CORUÑA

A CORUÑA CIUDAD

MARCOS MÍGUEZ

Anne Baldassari, directora del museo de París y especialista mundial en el pintor, instó a que la urbe recuperase su legado

27 oct 2021 . Actualizado a las 12:00 h.

La idea de recuperar el Picasso coruñés, tanto tiempo olvidado, no partió de un aventurero o un aprovechado, sino de una figura de prestigio mundial. Fue Anne Baldassari, directora del Museo Picasso de París, quien planteó al historiador Xosé Antón Castro Fernández, autor de The Early Picasso (1891-1895). A Portrait by a Young Artist, la necesidad de rescatar el paso del genio por la ciudad entre 1891 y 1895. Porque Picasso, en A Coruña «tuvo su formación imprescindible», y de aquí marchó convertido en un «artista rebelde y adolescente», con un «pensamiento articulado y comprometido en términos artísticos y sociales», explica.

«Para la biografía de PicassoA Coruña es un coitus interruptus, sin ella nunca estará completa su figura», recuerda que le dijo Baldassari.  Unos años después, el historiador empezó a poner luz a ese agujero negro en la historia del mayor genio creativo del siglo XX. Junto con el periodista Rubén Ventureira y la conservadora del Museo Picasso de Barcelona, Malén Gual, formó el comité científico de la exposición El primer Picasso. A Coruña 2015, que devolvió a la ciudad el puesto que no debió perder en la colectiva y disputada paternidad del genio de la pintura.

Castro subraya que el mérito es compartido, porque una exposición es «fruto de un equipo, y se hace mucho trabajo en la oscuridad». Recuerda el apoyo de Emalcsa e Inditex, el riguroso trabajo de Gual; el papel fundamental de la directora del Museo de Belas Artes, Ángeles Penas; la indispensable -«quizá la mejor»- investigación sobre el Picasso coruñés, realizada por Rubén Ventureira y Elena Pardo. También la ilusión del alcalde, Carlos Negreira, que fue «imprescindible» para que todo saliese adelante. «Nos contagió a todos», recuerda, fue el «alma» de la muestra del 2015 y «es justo reconocerlo», subraya.

Tras Negreira se produjo «un parón» en la recuperación del Picasso coruñés que el especialista lamenta. Rescatar la etapa coruñesa del artista es «muy importante para la ciudad, para Galicia y para España».

No solo en lo artístico. Castro pone el ejemplo de Málaga, que pasó de un turismo de esparcimiento, de sol y playa, a tener «una red de museos de lo más prestigioso del mundo», cimentada sobre la figura de Picasso, que tiene «un efecto multiplicador que no es normal», con un amplio retorno en lo económico. 

Del niño al artista

Pero también está el plano artístico, clave en el caso de A Coruña. «[John] Richardson, el mayor biógrafo de Picasso, escribe que a Picasso le gustaban más los retratos que pintó en A Coruña que los de la etapa azul, que en algunos casos se valoran en más de cien millones de euros, pero para él eran más importantes», dice Castro. Palau i Fabre dice en su obra sobre el pintor que de A Coruña «salió convertido en hombre y artista», añade Castro.

Porque aquí aprendió a dibujar con Isidoro Brocos, y «a salir a la calle y hacer sociología del dibujo, y a captar la vida y diseccionar la sociología fundamental de la gente a través de él», explica. Pero en A Coruña, a través del médico y filántropo Ramón Pérez Costales, de quien pintó un retrato, Picasso también adquirió una «conciencia ideológica progresista» que reverberó durante toda su carrera. Porque un artista, insiste, «no es solo mano que dibuja, es un pensamiento, una forma de pensar y de sentir, una forma de comprometerse, en términos artísticos y sociales», y cuando se trata de Picasso, todo se forjó en A Coruña.

Castro, con Gual y Ventureira, conforma la tríada que está organizando la gran muestra Picasso, blanco en el recuerdo azul. A Coruña 2023, con la que la ciudad participará en la conmemoración del 50.º aniversario de la muerte del artista. La muestra, añade, fue impulsada por la Xunta, y el Ayuntamiento «sabiamente se ha integrado». Cree que es un «tándem extraordinario» del que saldrá una magnífica exposición. Su título, señala, nos remite a la dualidad cromática con la que el artista estaba obsesionado y que se vincula con la ciudad desde el siglo XIX. Está extrapolado de uno de sus poemas, que dice: «Escucha en tu infancia la hora que blanco en el recuerdo azul borde blanco en sus ojos azulísimos y trozo de índigo de cielo de plata las miradas blancas atraviesa cobalto el papel blanco que la tinta azul arrastra azulado su ultramar desciende y el blanco goza del reposo azul...».